Revisión del T-MEC: ¿qué significa?
Revisión del T-MEC
El Acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC) es un pilar fundamental de la relación comercial trilateral y tiene un horizonte de 16 años, es decir, hasta 2036. Sin embargo, según su cláusula de revisión (artículo 34.7), al sexto aniversario de su entrada en vigor, una comisión representativa de las partes se reunirá para realizar una revisión conjunta sobre su desempeño.
El T-MEC entró en vigor el 1 de julio de 2020, por lo que la decisión final sobre la revisión conjunta del tratado se dará a conocer el 1 de julio de 2026, donde los tres países deberán confirman si continúan o no con el mismo. Algunos puntos clave del proceso son:
- La primera revisión periódica (según el Artículo 34.7.2) se llevará a cabo el 1 de julio del 2026. En esta revisión las partes pueden optar por renovar el acuerdo por otro periodo de 16 años hasta el 1 de julio de 2042s.
- Sin embargo, si alguna de las tres partes no acepta renovar, el Tratado terminará el 30 de junio del 2036 (según el mismo artículo).
- Después de la revisión de 2026 y sin renovar, habrá discusiones anuales hasta por 10 años.
- Durante cualquiera de las revisiones anuales posteriores a 2026, las partes aún pueden optar por renovar el acuerdo por otro periodo de 16 años.
- La segunda revisión periódica se llevaría a cabo el 1 de julio del 2032, siguiendo el mismo proceso de renovación o terminación.
Previo a la revisión, Estados Unidos conduce un proceso interno que consiste en:
- 270 días antes de la fecha de la revisión (antes del 4 de octubre de 2025) la Oficina del Representante Comercial (USTR) debe de comenzar un periodo donde reciba comentarios públicos y conduzca por lo menos una audiencia. Este proceso comenzó el 17 de septiembre.
- 180 días antes de la fecha de la revisión (antes del 2 de enero de 2026), la USTR debe entregar al Congreso de Estados Unidos un informe con su evaluación del tratado, recomendaciones para la revisión y su postura respecto a extender el T-MEC.
La revisión del T-MEC tiene el propósito de evaluar el funcionamiento del tratado, considerar las acciones recomendadas por las partes y decidir los pasos apropiados para mantener el acuerdo relevante y actualizado.
A medida que se acerca la revisión, los paisajes políticos de los tres países han sido moldeados por un cambiante entorno internacional, un aumento en el proteccionismo e inversiones de terceros países en la región han cambiado el ambiente de negociación.
México
México es el primer proveedor y socio comercial de Estados Unidos y representa el 15.9% del total de sus importaciones. En 2023 las importaciones mexicanas en el mercado estadounidense superaron a las de China por primera vez en dos décadas.
El gobierno mexicano ha asumido un rol activo en la coordinación de trabajos previos a la revisión. Los temas principales para el gobierno federal son las reglas de origen de la industria automotriz, el aumento de exportaciones mexicanas con mayor contenido nacional, una mayor integración en las cadenas de suministro regionales, la producción en México de productos que actualmente se importan desde Asia y el fortalecimiento de la supervisión de asuntos laborales.
Asimismo, México ha mantenido una estrategia de diálogo constructivo con el gabinete de Donald Trump. El Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha sostenido múltiples reuniones en Washington, con su contraparte Howard Lutnick, para la negociación de aranceles y discutir asuntos migratorios, así como otros temas de la agenda bilateral. Estas interacciones han permitido que las conversaciones sobre el tratado ya hayan comenzado de manera informal, con miras a establecer bases comunes antes del arranque formal de la revisión.
Hasta ahora México ha dejado claro que su interés radica en preservar la cooperación estratégica con sus socios comerciales y ha mandado señales de que priorizará su relación comercial con Estados Unidos y Canadá, además de mostrar disposición por atender sus preocupaciones y voluntad por continuar con el tratado sin mayores modificaciones. El Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha declarado que lo que busca el país es eliminar la mayor cantidad de obstáculos y controversias, previo a comenzar el proceso oficial de revisión.
En esa línea, el 9 de septiembre, con el objetivo de impulsar la sustitución de importaciones y fortalecer industrias estratégicas, se presentó al Congreso la iniciativa con Proyecto de Decreto que reforma diversas fracciones arancelarias de la Tarifa de la Ley de Impuestos Generales de Importación y Exportación. La iniciativa contempla ajustes a más de 1,400 fracciones arancelarias, aplicables a países sin tratado comercial con México, afectando principalmente a países asiáticos como Corea del Sur, China y Tailandia. La medida busca principalmente fortalecer el Plan México, sin embargo, también cumple con objetivos de alineación con el bloque de América del Norte, el cumplimiento del contenido regional y evitar la triangulación de mercancías chinas a Estados Unidos y Canadá.
Respecto al proceso, el 1 de octubre, la Secretaría de Economía, con respaldo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), inició formalmente una serie de consultas con 30 sectores productivos relevantes para el comercio con América del Norte. El objetivo es elaborar un diagnóstico integral que recoja la visión y prioridades de cada sector de cara a la revisión del T-MEC en 2026. En estas consultas participan asociaciones industriales, cámaras empresariales y empresas.
De manera paralela, se están llevando a cabo foros en las 32 entidades federativas a través de los Comités Promotores de Inversiones, con el fin de incorporar las perspectivas regionales. En conjunto, estos ejercicios buscan que México llegue preparado a la primera mesa de discusión en enero de 2026, representando las prioridades del país y de los sectores productivos.
Estados Unidos
Se espera que la administración de Donald Trump adopte un enfoque más agresivo frente al tratado. Su gobierno ha adoptado una agenda enfocada en fortalecer la política industrial, limitar la influencia de las exportaciones chinas, reforzar la interpretación del contenido regional, impulsar reformar laborales y ejercer presión sobre México y Canadá para obtener concesiones en migración y seguridad.
En el marco de lo anterior, a Estados Unidos le preocupa que China pueda eludir los aranceles estadounidenses sobre los productos chinos enrutando las exportaciones a través de México y aumentando la inversión en la fabricación mexicana bajo las disposiciones libres de aranceles del T-MEC. Así, usando el acuerdo comercial como una "puerta trasera" para acceder al mercado estadounidense. Como resultado, Estados Unidos podría buscar reglas de origen y disposiciones comerciales más estrictas dirigidas a las exportaciones e inversiones chinas directas e indirectas.
Además, temas como la prohibición de maíz transgénico, la eliminación de organismos autónomos y la reforma al poder judicial en México podrían abordarse, debido a que estas acciones podrían estar incumpliendo el tratado.
La administración de Donald Trump se ha caracterizado por la imposición de altas tasas arancelarias a todos sus socios comerciales. Sin embargo, México y Canadá han recibido cierto trato preferencial en comparación con otros países. Lo que supone un reconocimiento del valor del tratado y de la integración regional y que podría ser una señal positiva de cara al proceso de revisión. Sin embargo, el comercio y la permanencia del tratado se han condicionado bajo las acciones que México y Canadá tomen en otros frentes, como la seguridad y migración, por lo que avances significativos en esta agenda, proporcionarán más certidumbre sobre la continuidad del tratado.
Respecto al proceso, el 17 de septiembre la USTR publicó la solicitud de comentarios sobre el funcionamiento del T-MEC en EE. UU. y se estableció el 17 de noviembre como la fecha para llevar a cabo la audiencia pública en Washington, por lo que México y Canadá también iniciaron el proceso de consultas, para alinearse al calendario estadounidense, a pesar de no contar con obligaciones legales para llevar a cabo este proceso.
Canadá
Por parte de Canadá, la administración de Mark Carney, que comenzó en marzo del 2025, ha mostrado cautela respecto a la revisión del T-MEC, ha declarado que para iniciar las conversaciones sobre la revisión del T-MEC, se tiene que resolver el problema arancelario, incluso ha sugerido priorizar acuerdos bilaterales con Estados Unidos.
En el contexto bilateral, el primer ministro Mark Carney y la presidenta Claudia Sheinbaum, presentaron un plan de acción conjunto que contempla mecanismos de rendición de cuentas y reuniones ministeriales trimestrales en temas de energía, minería, inteligencia artificial, seguridad y bienestar social.
Por otro lado, el gobierno canadiense comenzó su proceso de consultas públicas el 20 de septiembre de 2025, con un periodo abierto para recibir opiniones hasta el 3 de noviembre. Con el objetivo de que el T-MEC continúe alineado con los intereses nacionales, favorezca el crecimiento económico y beneficie a las empresas.
Los temas que le conciernen a Canadá son el mecanismo de solución de disputas, ampliar el acceso al mercado de productos lácteos, la regulación de la inteligencia artificial, incluir impuestos a servicios digitales como Meta, Amazon y Netflix y la imposición de aranceles a la industria automotriz.
Ante la división de opiniones en torno al futuro del tratado, la comunidad empresarial, encabezada por el Consejo Empresarial de Canadá y la Cámara de Comercio del Canadá en México, han instado a fortalecer la integración regional, en lugar de recurrir a políticas proteccionistas.
La preparación para una revisión fluida del T-MEC en 2026 es crítica para los tres países. En ese sentido, resulta vital que México cuente con la planeación y las herramientas necesarias para enfrentar el proceso de la mejor manera posible, garantizando el cumplimiento de los acuerdos y reiterando su posición como un socio confiable frente a Estados Unidos y Canadá. Fundamentalmente, la revisión no debe utilizarse como medio para reabrir o renegociar resoluciones anteriores, ya que eso socavaría la integridad del proceso acordado en la ratificación del acuerdo.

