La evolución energética de México
La evolución energética de México
éxico se encuentra en una etapa crucial en su sector energético, buscando equilibrar el progreso de energías limpias con retos de infraestructura y demanda.
Sobre este tema, del 8 al 17 de julio se llevó a cabo el Foro Político de Alto Nivel 2024 de la ONU. En éste se subrayó la urgencia de implementar medidas concretas frente al cambio climático y se mencionó que, a pesar de los marcos existentes, el progreso mundial en la materia sigue sin una dirección clara. Entre los principales desafíos, los expertos identificaron las brechas de financiamiento en transición energética, especialmente en países en desarrollo.
En este marco global, México ha logrado avances en la implementación de energía limpia, con fuentes renovables que representaron el 31.2% de la generación neta total de electricidad en 2022, frente al 22.5% en 2018. Este crecimiento ha sido especialmente significativo en las energías renovables, con aumentos sustanciales en la generación solar, eólica e hidroeléctrica, entre 2018 y 2022, según datos de la Secretaría de Energía. Asimismo, se han hecho esfuerzos en la distribución de gas natural, a través de inversiones nacionales e internacionales para mejorar los ductos, especialmente en el sureste del país.
Sin embargo, persisten desafíos en infraestructura energética, agravados por una creciente demanda industrial y compromisos internacionales. Para abordar estos retos, México actualizó su Estrategia Nacional de Transición Energética, priorizando la electromovilidad, el almacenamiento energético y avances tecnológicos.
Nueva administración y retos heredados
La elección de Claudia Sheinbaum aporta una nueva perspectiva a estos desafíos. Con un doctorado en Ingeniería Energética y experiencia como Secretaria del Medio Ambiente del Gobierno del Distrito Federal y Miembro del Panel de Expertos en Cambio Climático, la formación científica de Sheinbaum podría impulsar enfoques innovadores para la política energética. Sin embargo, también hereda una situación económica complicada y desafíos en el sector energético de la administración pasada, incluidas incertidumbres regulatorias que han impactado el interés de los inversionistas.
Por ejemplo, el proyecto de la refinería de Dos Bocas representa el esfuerzo de la administración del presidente López Obrador por aumentar la producción nacional de energía y reducir las importaciones de combustible. Si bien, el objetivo es satisfacer las crecientes demandas de energía, difiere de las tendencias mundiales en materia de energía sostenible. Los retrasos y sobrecostos del proyecto plantean dudas sobre su eficiencia y viabilidad económica. En última instancia, Dos Bocas, ahora llamada Refinería Olmeca, destaca el equilibrio que enfrenta México entre la seguridad energética.
Planes climáticos y estrategias integrales
De cara al futuro, el enfoque de Sheinbaum en materia de política energética será crucial. Durante su campaña presidencial presentó la estrategia “Soberanía Energética para el Desarrollo Sostenible”, la cual consiste en seis objetivos:
- Soberanía energética, que consiste en que México avance en garantizar el suministro de energía con recursos propios.
- Robustez energética frente a cambios externos, con la participación clara del sector energético en las finanzas públicas con “deuda razonable” del sector.
- Disminuir la intensidad energética.
- Accesibilidad de toda la población a la energía eléctrica, gas y/o fuentes renovables de energía para sus necesidades básicas.
- Disminuir las emisiones contaminantes y de gases de efecto invernadero.
- Atender las necesidades energéticas de zonas rurales, promover el acceso a energía limpia, y segura.
Para lograr estos objetivos, la virtual presidenta electa delineó diversas acciones como mantener estables los precios de los combustibles, fortalecer a Petróleos Mexicanos (PEMEX), con un plan a largo plazo que incluya la producción de energía renovable y, garantizar la participación equitativa de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Su reciente compromiso con los líderes empresariales sugiere el potencial de políticas que podrían impulsar la inversión y el desarrollo del sector energético. Anunció que presentará un Plan de Energía, cuyo objetivo será fortalecer la inversión privada en el sector energético, estableciendo un modelo energético con 54 % de participación estatal y 46 % privada, enfocado en el desarrollo de fuentes renovables. Además, anunció la apertura de nuevos centros de generación energética y la implementación de un plan a 25 años para promover las energías renovables y la electromovilidad.
Desde el Senado de la República se está impulsando la conversación en materia energética y durante el foro más reciente, El futuro de la energía en México, avances y desafíos hacia la sostenibilidad, la Senadora y Presidenta de la Comisión de Energía, Rocío Adriana Abreu Artiñano destacó los avances en la transición energética. Mencionó proyectos clave como la rehabilitación de refinerías, la construcción de un parque fotovoltaico en Sonora y la modernización de centrales hidroeléctricas. La senadora enfatizó la importancia de un mercado energético competitivo y sostenible para México y la atracción de inversiones extranjeras.
En ese sentido, será relevante observar la dirección que tomen las políticas en materia energética durante el sexenio 2024-2030, si éstas continuarán apegándose a la visión tradicional y soberanista que se ha impulsado por años, o si este modelo avanzará a una matriz más limpia por medio de energías renovables que prometan un desarrollo sostenible a largo plazo.
Integración y perspectivas a futuro
En el contexto global de transición energética, México enfrenta el desafío de equilibrar el avance en energías limpias con las necesidades de infraestructura y creciente demanda. Aunque el índice de Transición Energética del Foro Económico Mundial muestra una mejora global de 10% en la última década, el principal reto sigue siendo aumentar la generación de energías renovables no convencionales y promover la eficiencia energética. México, con sus ventajas geográficas y el enfoque gubernamental en desarrollo sostenible, tiene oportunidades clave para modernizar su infraestructura, utilizar el gas natural como combustible de transición y alinear sus políticas con marcos internacionales, lo que podría atraer inversión extranjera y mejorar el suministro energético del país.

